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Sebastián Ávila


Hasta el día de hoy no he escrito nada rescatable, me he atrevido a salir del túnel y tratar de imitar algo de lo que amo en verdad. Colaboré en el poemario Oniria, poesía emergente de Cuenca -2013-, además publique 150 copias de un poemario llamado El camino hacia tu olvido, gracias a la ayuda de la editorial Cortadito -2014-; participe en la revista Matapalo edición 6 -2016-. Estudiante de Lengua y literatura de la Universidad de Cuenca, Cinta roja en kick boxing y muay thai.


La poesía es un arte tan obscuro, que solo los que no se aman se atreven a escribir.

¿Qué harás vos?



“Toda felicidad se compone de dos sensaciones tristes:

el recuerdo de la privación en el pasado

y el temor de perderla en el porvenir."

- Jean B. Alphonse Karr.


Y qué carajo haremos cuando la realidad nos golpee en la cara con sus tentáculos ignotos, cuando nos bajemos de esa nube ilusoria que nos hace creer que todo estará bien. Qué haremos cuando el espacio compartido carezca de aire y cada uno quiera abrir un ventanal por su lado para respirar sin el otro. ¿Qué harás vos?, cuando yo me lance sin paracaídas del cielo en el que volamos y el golpe sea inminente, y ¡claro!, también las vísceras desperdigadas y rociadas de sentimientos muertos. Y no sé qué haré yo cuando mis palabras para vos tan solo sean eso y te valga una mierda, que te escriba o que no, que fantasee con mis palabras o que te las diga al oído desnudos un sábado lluvioso, recuerda querida que los instantes pueden ser eternos si nos da la puta gana de que lo sean. En mi caso escribiendo y en el tuyo escuchando. Así podemos, si quieres, construirnos a través de eternidades o destruir los infinitos que prefieras y renacer en cada sol naciente para que nuestro amor se encienda cada vez más fuerte. Prometernos perpetuidades que caducan, renovar promesas o incumplirlas, nada de perfecciones o vidas eternas, nada, dedicarnos el uno al otro hasta que el aburrimiento duela, ser simplemente humanos y gozar de nuestra imperfección, contigo me acostumbre a vivir fugaces infinitos que duren, lo que dura la vida misma, como incesantes orgasmos de vida que al escribirlos se tornan eternos aunque el sentir ya no sea el mismo. No puedo darte lo que has estado acostumbrada a recibir estabilidad o certezas falsas, lo mío es lo loco, sorpresivo y sobre todo seguro. Tus mejillas enrojecerán por la ira y tal vez tus ojos lloren, porque mi amor es una forma rara y está en peligro de extinción, pero no haré nada para calmar tu ánimo sombrío porque así me encantas, así soy


… tuyo.




Cama de arena

La una y veinte y siete.

Para pensar en vos

sólo basta llevarme

mi mano a la nariz

y aspirar a fondo

el olor de

las camas

que hundiste aquellos

días.

Lo demás lo dejo al arbitrio de tu imaginación


Aún me quiere



Para no llamarte ahogo mi voz con el sonido de los recuerdos, convierto palabras que cotidianamente no tienen sentido y trato de formar tu silueta. Las hago decir que el calor, la humedad, el aroma de tus rizos sigue palpitante en mi cabeza. Para no llamarte me muerdo los labios, aprieto los puños y me saco los ojos y se te ocurre ser humo de cigarro, aparecer cuando quieres y no cuando quiero fumarte, se te ocurre ser resaca, se te ocurre ser esa culpa, aparecer en mis sueños y estar y no estar en mi cabeza, se te ocurre ser aquellas cosas que son autónomas, que no dependen de mí para tenerlas, se te ocurre leerme y no decir nada y es en mi desesperación por no llamarte donde brota tu nombre, se sube a mi garganta, me quema la saliva, se apaga mi voz y se multiplica en el eco del aire para desparramarse hacia los cuatro puntos cardinales. Trato de olvidarme de tu nombre, porque tengo miedo de gritarlo en los sueños y que el aire lo lleve a tus oídos y vos al escucharlo te sonrías pensando.....

"pobre aún me quiere".


Yo también tengo un pájaro Azul



Uno escribe para tratar de ordenar el caos que le aqueja, por eso escribir no es un acto pacifico, sino torrentoso y a veces hasta inútil... porque el caos permanece intacto. ¿Has sentido que tienes algo dentro y no lo puedes sacar? Como un cáncer psicológico que de a poco corroe todo lo racional de tu interior. ¿Has sentido que tienes un pájaro azul como el que describe Rubén Darío o el del poema de Charles Bukowski?, un pájaro que picotea la puerta de su cárcel a la espera de la libertad, que alza el vuela en el diminuto espacio que le queda y se revienta la testa contra el tumbado sin poder escapar. ¿Has sentido ganas de transformarte en lluvia para difuminar tu cuerpo en el aire?, y después caer sobre el asfalto, viajar por las cloacas y morir en el mar. ¿Has sentido esa finitud de la existencia que inexorablemente te lleva a la nada?... a la muerte.



Así te extraño



Digo que te extraño, tú te preguntarás que -qué- carajo trato de decir. Bien sabes que no soy un tipo que no extraña personas, me he resignado a lo efímero de la compañía humana, cambiando y recambiando de amistades, mujeres y licores ya que nada me llena de completo, consciente de que a la vuelta de la esquina serán otros los rostros que caminen conmigo. ¿Y tú te preguntarás?, que -qué- rayos significa extrañar para un tipo como yo, que a lo sumo se extraña a sí mismo cuando se siente desequilibrado o dislocado es más, solo extraña los placeres hipócritas de una mujer pero no, contigo es diferente al decir te extraño, digo que gusto con infinita intranquilidad de aquellas cosas que dices o haces cuando estamos juntos. Digo que no puedo bastarme conmigo mismo, que de una u otra forma has logrado meterte en mis huesos e instalare en el tuétano y más lejos, como aquellas adicciones que nos llevan a la muerte. Tu ausencia quema como queman mis dedos cuando al querer escribir las palabras no se reproducen, no copulan, no salen. Te extraño, sí, me siento extraño sin ti, pero no todo el tiempo, no me haces falta como me haría falta el aire o la sangre, esas son estupideces; te extraño los días domingo, la taza de café, extraño ver tus ojos profundos con una interrogante al final, te extraño en las noches, porque después de escribir el silencio aturde y destruye mis tímpanos, te extraño porque fuiste mejor compañía que la nicotina en esos días obscuros donde ni la soledad estaba agusto conmigo, te extraño cuando fumo un cigarrillo después de hablar contigo, porque ese vacío interno que provoca el humo revive a los murciélagos que me desgarran las entrañas por la emoción de verte y así me haces falta de forma inexplicable, te apoderas de mi cabeza de mis dudas que me aquejan… ¿dónde mierda estaré en diez años?, ¿seguiré escribiendo o ya habré muerto?...


¿Y vos, dónde estarás?


No soy un Hombre terrenal



Consciente de que mi mundo de irrealidades es tan solo eso y de que eso es lo único que puedo darte, vos deberías procurar alejarte. Busca un hombre terrenal, de esos que tienen los pies bien plantados sobre la tierra y no sueñan despiertos ni hacen planes que en su puta vida cumplirán. Yo puedo darte letras, nena, letras en cada acto y encuentro, en cada cama y piso, en cada beso y sexo, en tus labios (mayores o menores) y en tu mentón, en esa parte oscura de tu rostro que muy pocos han besado. Un hombre terrenal puede darte más que letras, tal vez un poco de comprensión y de lógica, unos cuantos planes reales a futuro, estabilidad emocional, entre otras cosas. Mis letras pueden ser tuyas si así vos lo prefieres, o puedes gozar de ellas cuando quieras con la condición de volver en unos días a regocijarte en ellas.


Exactamente hace un año me diste un beso y después huiste a las manos cobardes de la esperanza, fuiste a hundir colchones de arena de 100$, whisky con sabor a sueños desechos y meter a tus dedos en arena muerta, lo único que ganaste fueron, mentiras, ganas de instinto humano y mucho sudor, los testigos fueron el mar, las estrellas y el cuarto de hotel, quien guardaba tus gritos, tus llantos y fue tu cómplice ya que él lo vio todo… En cambio yo, saltaba sin ni siquiera moverme, gritaba y el sol se apagaba, desde ahí comprendí que solo tu zacearas mi sed, bebí litros de río, y aun así ni una lagrima salía de mi ojos, al contrario mi corazón comenzó hacer parte de la arena y las estrellas de mar, para así suponer lo que en verdad no estarás haciendo, gritaba al cielo para que no te pase nada, hice un pacto con la luna para que te cuidara y jamás te deje de alumbrar, Ahora entiendo que seré tu eterno kamikaze, saldré de la noche para cobijarte, conquistare al sol para guiarte, amenazaré a tu Dios mismo, si algo te pasa, por ti convierto toda la mierda, mi mierda, en vida, comprendo que hay personas necesarias para vivir pero mas no indispensables…" de pronto me arrepentí de haber llegado a esos extremos con mi costumbre de analizar indefinidamente hechos y palabras". Sabes el tiempo, espacio, el todo y la nada… están en contra de mí, no te tengo ahora, estas lejos de mí, desnuda en un mundo de bestias, de hombres malos y blancos, de mujeres arpías, de niños bomba y sobre todo… sin mí.


Maldigo agosto, el número 19, y a mí mismo, por no poder tener en mis brazos



No van conmigo los amores de oropel que en el fondo arden poco a poco y se repiten como todas las historias que tal vez has vivido, si me vas a querer, hazlo de lleno que el miedo se vaya al carajo, que no existan los besos por compromiso ni el sexo vacío, de nuestro encuentro malogrado solo quedaron restos de amor en los huesos. Restos que en mi alcoba no se conjugan con el piso ni con el tumbado. Colillas desperdigadas por doquier, cenizas en el alma, botellas vacías de cervezas que fueron preludio y clímax. Quedan las palabras que regué en tu oído y cayeron en tus bragas. Queda un recuerdo atiborrado de ti, lujuria y promesas que ambos sabíamos que eran falsas. Cuando veas que tu cariño se ha tornado incompleto y que tus fuerzas se van agotando, vete. Lo entenderé. No te pediré que lo reconsideres, ni te echaré la culpa. En silencio me iré sin decir palabra. No acepto cariños incompletos, aunque mi forma de amar única peligrosa y raras, pensar en las consecuencias de cada acto, en los sucedáneos efectos de esas consecuencias y así hasta el infinito. Tantos universos paralelos que coexisten. MI mente está jodida. Solo sé que existo, pero no sé en cuál de las posibilidades anteriores me encuentro inmerso. Mi mente está mal. Soy todos los que pude ser. Y todos mis posibles "yoes" son lo que soy mientras escribo, con más dudas que certezas.

Como Sábato o Hesse alguna vez dijeron, los que escriben son mentes obscuras y perdidas con los fantasmas que tuvieron, llegaron y jamás los soltaremos...

No tengo una gran carta



No tengo una gran carta de presentación como otros, querida. No puedo decir que fui quien sacó el puntaje más alto en la escuela, en la secundaria y que fui el mejor egresado de la universidad; aunque muchas veces me topé con tremendos imbéciles que tenían excelentes puntajes, como hasta ahora. No tengo un empleo desde el que pueda controlar y dirigir a un montón de personas que desearían ver mi cabeza despotricada por las multitudes. No soy un caballero, te puedo mandar al carajo cuando quiera y aceptar que tú me mandes a la mierda de la misma manera. No soy para nada abstemio, cuando me entran las ganas de una cerveza no me voy hasta tomarme como mínimo unas seis, varias veces por semana. Fumo cuando tomo cerveza, aunque no fumo como chino, pero me encanta mi aliento cuando combino ambos vicios. No me presento como un romántico empedernido, aunque muy en el fondo por todos es sabido que lo soy. Puedo parecer arrogante, pero en confianza soy tranquilo. Tengo un carácter de mierda que se compensa con mi humor punzante y mi excesiva bondad cuando estoy de buenas. Detesto a un montón de gente y tengo poquísimos amigos. No soy hogareño, los niños me encabronan aunque soporto jugar con ellos un par de horas. Puedo envolverte con mi locuacidad, aunque debes tener en cuenta que la mitad de cosas que digo pueden ser mentira, aunque odio mentir. Cuando alguien no es de mi agrado no puedo fingir ser amable, escupo comentarios que pueden parecer fuera de lugar pero que siempre ubico en el sitio preciso; no digo cosas por decir, pienso cada palabra y entonación de voz para causar el efecto que deseo en cada cosa. Evidentemente no soy un puto príncipe azul, porque no me da la gana de serlo. No soy de aquellos hombres con los que una madre quisiera ver a su hija, más bien todo lo contrario, pero es lo que soy y no pienso cambiarlo.


El poeta



El poeta pasaba horas encerrado en su casa o en alguna biblioteca. Salía solo para comer, pues no podía despilfarrar el tiempo en trivialidades como esas. Escribía y lanzaba al vacío del basurero cada uno de sus escritos. Buscaba la metáfora perfecta, el símil inalcanzable y la belleza absoluta. De a poco se quedó sin amigos y los únicos que cruzaban palabra alguna con él eran desconocidos (Qué puedo servirle, señor. Son tantos dólares. Permiso. Siga, por favor. Etcétera) En busca de las quimeras se le fue escapando la puta vida entre rimas desperdiciadas y botes de basura. Antes de morir cambió su rutina, dejó de escribir, de leer y se dedicó a vivir la vida real sus últimos días. No encontró lo que buscaba, pero antes de morir se dio cuenta que su vida entera había sido un ironía absoluta...

¿Y si hubiera tenido más opciones como las tuviste tu? capaz hacia lo mismo, elegía al peor de todos para vengarme de los que me vieron como solo como segunda opción.

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