
Biografía
José A. Núñez del Arco de la Cuadra
Guayaquil, 10 de agosto de 1980
Escritor y fotógrafo
Experiencia Literaria y Fotográfica
2004: Se unió a la agrupación literaria ecuatoriana Buseta de Papel, activa hasta principios de 2014.
2005: Publicó el cuento corto Los Hermanos del Confín del Mundo en la antología Buseta de Papel, En la Encrucijada de un Tiempo Perdido.
2008: Un artículo suyo sobre la vida nocturna en Ecuador, acompañado de sus fotografías, apareció en la revista turca YeniHarman.
2009: Lanzó su primer libro de cuentos cortos, El Aullido de las Moscas.
2010: Dirigió un taller en LibriMundi Guayaquil sobre literatura gótica y vampiros.
2011: Publicó en Argentina la novela de temática gay Doblemente Distante.
2013: Lanzó en Quito su cuarto libro, El diario de la Mujer Fantasma, con la Editorial Flor de Ángel.
2015: Publicó el cómic estilo manga Death Metal Vol.1 junto con el dibujante David Méndez.
2016: Ganó el segundo lugar en el Primer Festival Internacional de Fotografía en la Alianza Francesa de Guayaquil.
2017: Colaboró en la creación de personajes para el ArtBook de David Méndez, presentado en la Universidad Católica de Guayaquil.
2017: Coautor de la novela Diosa Verde: La tabla de esmeralda junto a Ulises Castillo y Jorge Escobar.
2019: Publicó la novela Shinjuku Blues, disponible en formato papel y digital.
2022: Se unió a la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas.
2022: Publicó su décimo libro, (El) Umbral.
2023: Lanzó la obra de fantasía y ecología Los hijos de la selva, Jura y la ciudad araña, exclusiva en www.bewuk.com.
Publicaciones y Reconocimientos
Fotografías publicadas en revistas independientes de Holanda y República Checa, además de circular en varios blogs.
Segunda mención de honor en el Primer Premio Literario Gustavo Garzón 2023.
Publicó dos manuscritos exclusivos en Amazon: El Séptimo Vértice y Death Metal: Los días perdidos.
José A. Núñez del Arco de la Cuadra combina la escritura con la fotografía, creando una obra multifacética que ha sido reconocida tanto en Ecuador como en el extranjero. Sus cuentos y novelas exploran diversos géneros, mientras que sus imágenes capturan la esencia de lugares y momentos únicos.
El verdadero nombre de Dios
Eres el murmullo en la piedra muerta,
El pulso de un reloj sin manecillas,
La raíz que se ahoga en la tumba del tiempo.
Eres el alfa que nunca fue escrito,
El omega que jamás se leerá.
El rey sin reino,
El bufón sin risa,
El trono que gime
Y el cadalso que canta.
Eres la grieta que respira,
La piedra que calla su fractura.
El humo en la boca del muerto,
La ceniza que aún recuerda el fuego.
Eres el astro ciego que parpadea en la negrura,
El verbo jamás pronunciado,
La forma que acecha tras la piel del mundo.
Eres el ojo en el velo,
El velo en el ojo,
La sombra que ríe sin labios,
Y el vacío que juega con nombres
Que no pueden ser pronunciados
Porque al decirlo,
El cielo se abre como una herida,
Y en su reflejo,
Solo queda tu sombra.
Máscaras de Tinta
En el escenario de letras distorsionadas,
Concursos que son sombras desgarradas.
Entre líneas manipuladas,
Un juego cruel,
Donde el talento se ahoga en un mar de laurel.
Jueces y organizadores danzan en la farsa,
Amistades tejidas en la oscuridad que abraza.
En el eco del aplauso, la verdad se desvanece,
El talento se eclipsa,
La injusticia florece.
Palabras como marionetas,
Danzan sin sentido,
En el delirio literario,
El juicio corrompido.
El verdadero talento en el olvido yace,
Mientras la maraña de conexiones se desgrana.
En el escenario distorsionado,
La manipulación ríe,
Una declaración dura donde la verdad se desliza.
Ganadores de amistades, no de versos auténticos,
En la danza oscura,
El talento es olvidado en los textos.
Vestigios
Fuimos piedra,
Mármol y bronce,
Ídolos tallados por manos
Temblorosas,
Elevados a cielos para luego caer en
Ceniza y ruina, convencidos de que el
Polvo nos reverenciaría.
El tiempo, gran compresor, ha abultado las eras
En capas de piedra, pergaminos de roca que nadie leerá jamás.
Momentos de gloria sellados en la nada,
Devorados por el viento.
Ayer alzamos torres, templos de
Luz y espejismos, ciudades donde el eco aprendió a hablar
Con nuestras voces.
Pero la tierra ríe en susurros de raíz, en fauces de polvo que engullen
Legados sin nombre.
¿Qué quedará de nosotros?
¿Los huesos de nuestras catedrales?
¿Las sombras de nuestros espectros?
¿O solo las palabras?
Esas que osan desafiar el
Abismo, hasta que incluso
Ellas sean devoradas por el olvido
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